Café Predoc de ASEICA: una conversación sobre las experiencias de dos investigadoras en los doctorados industriales y académicos
Durante la última semana de septiembre ASEICA-Joven organizó, de la mano de Ismael Perisé, Paloma Petit y Patricia Carnicero, un nuevo ‘Café Predoc’ para compartir experiencias y puntos de vista sobre la carrera científica, desde una perspectiva más personal, bajo la temática de las diferencias existentes entre doctorados académicos e industriales.
En esta nueva sesión del Café Predoc se compartieron las experiencias de dos jóvenes investigadoras que han realizado recientemente sus doctorados y que han podido experimentar algunas diferencias entre ambas modalidades: Paula Pérez, doctora en la empresa Inhibitec Anticuerpos S.L. en colaboración con la Universidad de Cantabria, y Sandra González Lana, doctora en BEONCHIP S.L., una spin-off biomédica vinculada a la Universidad de Zaragoza.
Ambas relataron cómo llegaron a sus respectivos programas, las diferencias entre doctorados académicos e industriales, las oportunidades que abren estos contratos y los retos que afrontaron durante la tesis.
A continuación, recogemos la conversación mantenida entre Paloma Petit y Patricia Carnicero (ASEICA-Predoc), y las invitadas a la charla.
Entrevista
Paloma Petit: Para empezar, ¿podéis presentaros brevemente?
Paula Pérez: Estudié Biotecnología y un máster en Biología Molecular aplicada a empresas biotecnológicas. Después realicé un doctorado industrial en Santander, en la empresa Inibitec Anticuerpos, en colaboración con la Universidad de Cantabria. Defendí mi tesis hace tres meses y actualmente sigo en la empresa con un contrato posdoctoral.
Sandra González: Soy bióloga de formación y cursé un máster en microbiología y parasitología. Aunque al principio me orienté hacia otra área, terminé trabajando en la Universidad de Zaragoza en proyectos de ingeniería biomédica. Allí surgió una spin-off y, gracias a esa experiencia, me presenté a una convocatoria de doctorados industriales. Defendí mi tesis hace dos años y desde entonces sigo vinculada a la empresa.
Paloma Petit: Vuestros doctorados estuvieron ligados a la universidad, no a grandes empresas. ¿Cómo encontrasteis esas posiciones?
Paula Pérez: Yo estaba en un laboratorio en Granada cuando vi la oferta en Santander. Apliqué, me seleccionaron y pedimos la beca de Doctorados Industriales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El proceso incluye presentar un proyecto conjunto entre empresa y el solicitante. La resolución llegó meses después, pero la empresa me contrató incluso antes. La beca financia una parte el salario del doctorando y aporta dinero para estancias y formación. Además, obtuve también una ayuda de la Universidad de Cantabria para doctorados industriales.
Sandra González: En mi caso fue similar: redactamos un proyecto y lo presentamos. El currículum del candidato cuenta bastante. El Ministerio financia un porcentaje del salario —hasta el 70%— y el contrato es directamente con la empresa. Eso es una diferencia clave respecto a las becas académicas (FPI o FPU), donde el vínculo contractual es distinto.
Paloma Petit: ¿Es fácil que acepten un proyecto de doctorado industrial?
Sandra González: A mí me lo concedieron a la segunda. La primera vez quedé en lista de reserva. Influyen factores como la empresa, la novedad del proyecto y el momento de la convocatoria.
Paula Pérez: En mi caso fue a la primera, aunque inicialmente quedamos en reserva y finalmente entramos porque algunas empresas se dieron de baja. Es cierto que existe el riesgo de que, si la empresa desaparece, también se pierda la beca.
Sandra González, de BEONCHIP.
Paloma Petit: ¿Qué diferencias encontráis respecto a un doctorado académico, por ejemplo en la tesis o las publicaciones?
Sandra González: Mi tesis fue pública, sin restricciones, aunque conozco compañeras cuya investigación era confidencial por implicar procesos de fabricación. Además, yo participé en muchas tareas de la empresa más allá del doctorado, lo que me dio una experiencia más amplia.
Paula Pérez: En mi caso, mi tesis sí fue confidencial y tuve que presentar dos versiones: una completa para el tribunal y otra con partes tachadas. Incluso en la defensa tuve que moderar cómo presentaba mis resultados para no interferir con futuras patentes.
Paloma Petit: ¿Y después de defender la tesis?
Sandra González: No soy posdoc en sentido estricto, porque no tengo un proyecto específico, pero sigo trabajando en la empresa en proyectos de I+D. Existen becas posdoctorales industriales, como las Torres Quevedo, aunque yo no las he solicitado (por convocatoria del ministerio, no se pueden disfrutar en la misma empresa donde se realizó la tesis).
Paula Pérez: Yo sí sigo como posdoc en Inibitec, desarrollando la línea que inicié durante el doctorado y participando en otras actividades de la empresa.
Paula Pérez, de Inhibitec.
Paloma Petit: ¿En qué consistieron vuestros proyectos de investigación?
Paula Pérez: Mi proyecto se centró en el desarrollo preclínico de un nuevo anticuerpo para el tratamiento de la psoriasis y la artritis psoriásica, dentro de la estrategia de Inibitec de mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Sandra González: Yo trabajé en el desarrollo de tecnología Organ-on-Chip y microfluídica aplicada a modelos celulares, dentro de una spin-off de la Universidad de Zaragoza. La empresa combina ingeniería y biología para crear dispositivos biomédicos innovadores.
Paloma Petit: Para terminar, ¿creéis que el doctorado industrial es suficientemente conocido?
Sandra González: No. Creo que muchas empresas ni siquiera saben que existen estas becas. Los propios estudiantes podrían ser quienes propongan a una empresa con I+D iniciar un proyecto conjunto.
Paula Pérez: Coincido. Mientras haya investigación y desarrollo, hay cabida para este tipo de contratos, pero falta visibilidad y difusión.
Si tienes interés en asistir a este o a próximos encuentros, puedes contactar con cualquiera de las organizadoras a través del correo aseicapredoc@gmail.com.
Recuerda: los grupos de predoc y postdoc de ASEICA están abiertos a todos los interesados e interesadas




