Con motivo del hito que supone para ASEICA haber superado los 2.000 miembros, entrevistamos a la que fue la primera presidenta mujer de nuestra sociedad científica. Más de dos décadas después, Perona repasa cómo ha cambiado ASEICA y analiza la evolución de la investigación en cáncer en España.
Rosario Perona, doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y Profesora de Investigación del CSIC, cuenta con una amplia trayectoria vinculada a la investigación biomédica y oncológica. Durante casi tres décadas desarrolló su carrera investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución a la que ha vuelto después de ser subdirectora general de Fomento y Evaluación de la Investigación y de Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Entre 2005 y 2007 presidió ASEICA, en una etapa marcada por el impulso de la oncología traslacional, el fortalecimiento de la colaboración entre la investigación básica y clínica y la progresiva apertura internacional de la asociación.
¿Cómo era ASEICA entonces? ¿Y cómo era la investigación en España?
Yo fui presidenta de ASEICA en el periodo de 2005 a 2007. ASEICA era una asociación científica que tenía un recorrido de unos 20 años y, desde el año 1993, cuando entró un oncólogo médico, Hernán Cortés-Funes, como Presidente, y posteriores presidentes, comenzó una importante revitalización en la realización de congresos y en la presencia en cursos de formación, en potenciar la colaboración con investigadores en oncología de varias especialidades, tanto de investigación básica como de oncología médica, radioterapia, cirugía, etc.
Llegamos a unos 400 socios, me parece, por aquella época. Fue difícil porque hubo que potenciar desde ASEICA el entusiasmo por la investigación en cáncer , a través de estas actividades, pero llegamos a esos 400 socios.
En España, en esa época, la investigación comenzó a tener relevancia internacional, por trabajos de investigadores españoles como Mariano Barbacid, Joan Massagué entre otros. Se acababa de iniciar la andadura del CNIO, que se abrió en 2003, y había otros centros importantes que se estaban creando como el VHIO, IDIBell, etc.
Una de las áreas que estaba tomando mucho cuerpo y mucho impulso era la oncología traslacional, es decir, la investigación de la poyata del laboratorio a la clínica del paciente. Había investigación clínica, había investigación básica, pero se vio que era importante que todo eso se pudiera trasladar al paciente de una forma más rápida y más eficiente.
Además, era una época importante porque se había cerrado el programa del Genoma Humano, de secuenciación del genoma, y esto tuvo una influencia en las mejoras a nivel tecnológico y de conocimiento que se podían aplicar.
También se aplicaron las primeras terapias dirigidas en Europa, como trastuzumab para las pacientes con cáncer de mama HER2 positivo. En 2007 todavía no había regulación para biobancos ni para los análisis genéticos y las muestras biológicas y hubo un impulso político y científico de 2005 que culminaría poco después con la aprobación de la Ley de Investigación Biomédica de 2007, que regula en España la investigación con seres humanos, el uso de muestras biológicas y los datos genéticos con el fin de proteger la dignidad e identidad de las personas.
Era un momento importante porque se avanzó muchísimo y se pusieron las bases de lo que hoy tenemos. Yo creo que lo más relevante fue el impulso que se dio a la colaboración con los clínicos y con los pacientes.
¿Qué le parece la evolución de ASEICA como asociación científica?
Yo creo que ASEICA se ha catapultado como una asociación científica de referencia en investigación en cáncer, a nivel básico y con la colaboración con los clínicos. Eso se refleja en el número de socios que tiene y, además, en el compromiso que ha tenido ASEICA con la investigación en oncología, que es impresionante.
Se ha acercado a la sociedad, a los pacientes, se ha implicado mucho en la atracción y ayuda a los investigadores jóvenes, en la mentorización y en la visibilidad de la labor de las mujeres investigadoras en cáncer en España, y eso ha contribuido a fomentar la igualdad.
También ha impulsado la internacionalización de la investigación en cáncer, la cercanía y la asociación con entidades relevantes como CIBERONC, asociaciones como la AECC y centros internacionales de oncología.
Además, todos los miembros de ASEICA son miembros de la European Association for Cancer Research. Eso se empezó a gestionar entre los años 2005 y 2007, hasta que finalmente ASEICA pasó a formar parte de la EACR.
Yo creo que ahora mismo es la asociación de referencia en investigación en cáncer.
¿Cómo eran los congresos en aquella época?
Una de las diferencias importantes es que no había tanta masa crítica como hay ahora. Afortunadamente, hemos llegado ya a los 2.000 socios, lo cual es genial.
Los congresos se hacían cada dos años. No había ni la capacidad de recabar fondos ni la capacidad de organización que existe ahora, porque ASEICA era una sociedad más pequeña.
Yo organicé un congreso en Pamplona en el año 2005, en colaboración con Jesús García-Foncillas, y básicamente el énfasis era “de los genes a la clínica”, es decir, cómo podemos trasladar todo lo que se está generando a la clínica.
Los congresos impulsaban mucho la colaboración con los clínicos, con la oncología médica y con la SEOM. Se colaboraba bastante: ellos participaban en nuestros congresos y a nosotros nos invitaban a los suyos.
Esto ha ido evolucionando favorablemente a lo largo del tiempo. De hecho, a partir del siguiente presidente después de 2007 ha habido una alternancia en las presidencias de ASEICA entre investigadores básicos y oncólogos médicos. Y esto es muy relevante porque quiere decir que la colaboración es realmente una realidad.
Evidentemente, los congresos no eran tan numerosos como ahora, pero todo esto ha ido progresando a lo largo del tiempo. Fui hace aproximadamente dos años al congreso de ASEICA de A Coruña y el entusiasmo y la importante implicación de la gente joven, la verdad, daba gusto.
También la internacionalización que ha habido, con conferenciantes extranjeros, y el uso de las últimas tecnologías. Ha evolucionado todo, y ASEICA lo ha sabido implementar muy bien.
¿Cómo fue el papel de la mujer durante su presidencia de ASEICA?
Yo era presidenta en el año 2005 y debo decir que en ese momento el papel era muy diferente al actual.
Nos encargamos de gestionar la sociedad con el tamaño que tenía y de trabajar con FESEO y con otras organizaciones. FESEO es la Federación Española de Sociedades Científicas en Oncología, de la que ASEICA forma parte en el ámbito de la oncología básica y traslacional.
Se empleó mucho esfuerzo en visibilizar la sociedad e impulsar la investigación y la relación con investigadores internacionales.
Sí había una participación relevante de las mujeres en los congresos, tanto como ponentes como estudiantes, y también en otras actividades de ASEICA, como cursos de formación para otras especialidades.
Pero esto realmente ha cambiado mucho en los últimos años porque el papel de la mujer, tanto en la ciencia como en otros entornos, ha mejorado mucho. Ha habido logros importantes en temas de igualdad y derechos de las mujeres, como los derechos relacionados con las bajas maternales y la compensación que esto tiene en las evaluaciones. Antes te cogías una baja maternal y perdías ese tiempo de investigación; ahora se compensa en las evaluaciones.
También ha habido un avance muy importante en el porcentaje de participación en distintas actividades y convocatorias. Yo creo que ha sido un giro importante.
En aquel momento, al ser yo mujer, también intentaba que hubiera más participación de mujeres en la Junta Directiva de ASEICA y en otras actividades. Pero debo decir que, afortunadamente, esto ha cambiado mucho y para mejor.
¿Cómo ve actualmente la investigación sobre cáncer en España?
Ha habido una evolución muy favorable.
Por una parte, se han incrementado los fondos públicos destinados a investigación, evidentemente también en cáncer. Hay proyectos que impulsan la innovación y proyectos que han salido también de asociaciones privadas como la AECC o CRIS contra el Cáncer.
Hay consorcios que hacen mucho énfasis en la medicina personalizada de precisión, como IMPaCT. Se han incorporado a la clínica nuevas tecnologías de secuenciación masiva y hay un impulso muy importante en España en la implementación de terapias avanzadas.
Esto ocurre, obviamente, con los CAR-T aplicados a tratamientos de cáncer y con toda la investigación que hay alrededor, con consorcios como TERAV para la aplicación de estas terapias avanzadas.
También está CERTERA para impulsar la aplicación clínica de estas terapias.
Ha habido tecnologías cada vez más precisas en investigación, tanto a nivel celular como en estudios epidemiológicos. CIBERONC ha crecido de una forma muy relevante y está jugando un papel muy importante a la hora de aglutinar la investigación en cáncer y trasladarla a la clínica.
Y esto en España, pero a nivel europeo también tenemos mucha más influencia. Estamos dentro de consorcios europeos y participamos mucho más en proyectos europeos. España es miembro desde su creación de la Misión Cáncer en Europa y esto ha ayudado a traer proyectos de investigación aquí.
Sobre todo, una cosa que es muy importante y de la que tenemos que estar orgullosos es que España es el principal país en ensayos clínicos en Europa por número de ensayos clínicos implementados. Esto ha ayudado mucho a la presencia de plataformas como SCReN, del Instituto de Salud Carlos III, que también está incorporada a las plataformas europea de ensayos clínicos, ECRIN.
Los pacientes han jugado también un papel muy importante, tanto en la evaluación de tecnologías como impulsando que la sociedad tenga en cuenta sus necesidades a distintos niveles.
Yo creo que el panorama es muy favorable y nos posiciona, tanto dentro de España como dentro de Europa y en el contexto internacional, en muy buena situación.
Tenemos fantásticos investigadores y grupos de investigación muy competitivos a nivel internacional.
¿Qué mensaje de ánimo trasladaría a las nuevas generaciones de investigadores?
Yo les diría, por todo lo que he comentado anteriormente, que España ahora mismo tiene un papel muy, muy importante en investigación en cáncer a nivel europeo e internacional.
Hay muchos investigadores brillantes que han seguido una carrera científica al nivel de otros países europeos. Se han establecido grupos muy jóvenes y punteros en España, que tienen muchos proyectos europeos y en los que todos los jóvenes interesados en la investigación en cáncer pueden formarse.
Ya no tienen que irse al extranjero a formarse, aunque sigue siendo muy deseable esta formación. Hubo un momento en el que tenías que irte fuera, pero ahora mismo hay grupos muy relevantes en España.
La investigación en hospitales está teniendo una importancia creciente porque, por ejemplo, los institutos de investigación sanitaria pueden tener mucho acceso a muestras de pacientes, contacto con los clínicos y otras ventajas.
Y también permite desarrollar con éxito una carrera científica más cerca de la clínica.
Ahora mismo yo les daría muchísimo ánimo a todas las personas que quieran unirse a esta aventura maravillosa que es trabajar en investigación del cáncer, porque es muy estimulante y muy necesaria.
Además, los resultados que se obtienen son muy satisfactorios y muy útiles para la sociedad.
Y un mensaje que yo creo que tienen que tener siempre en mente es que, cuando investigas en oncología, trabajas por y para los pacientes. Esto hay que tenerlo siempre presente. Los pacientes cada día tienen más relevancia y tenemos que mantener siempre el foco en para quién trabajamos y para qué estamos haciendo nuestro trabajo.

