Situación de la investigación oncológica en España

El impacto personal, social y económico del cáncer es de enorme magnitud y el envejecimiento de la población incrementa su incidencia:

  • Segunda causa de mortalidad en Europa, la primera entre los menores de 65 años.
  • En España, más de 270.000 personas son diagnosticadas cada año.
  • Para 2030, se prevé en España el diagnóstico de un nuevo caso cada 1,8 minutos, y un fallecimiento cada 3,8 minutos.
  • La mortalidad en algunos tipos de cáncer sigue siendo muy alta
  • Las tasas globales de supervivencia a cinco años, por debajo del 60%, no mejoran con la suficiente celeridad.

Ante esta realidad, hoy más que nunca, es imprescindible aumentar y optimizar los esfuerzos en la prevención, la detección y el tratamiento del cáncer, reforzando la investigación científica y la innovación, y acelerando su traslación a las políticas públicas y la práctica clínica.

¿Cuál es el estado de la innovación en España?

Tal como revela el Informe sobre la Investigación en Cáncer en España realizado por ASEICA en colaboración con la AECC y la Fundación La Caixa, nuestro país tiene sus zonas de luz y de sombra.

El aspecto más importante es el capital humano: el sistema español posee un gran número de grupos de investigación competitivos a nivel internacional, capaces de atraer fondos privados e internacionales y con capacidad de formar nuevos científicos y tecnólogos. Estos grupos trabajan en gran variedad de modelos de cáncer y vías con potencial interés terapéutico.

Existe un buen ecosistema científico compuesto por centros de investigación punteros y plataformas tecnológicas, echando en falta el desarrollo de un tejido industrial adecuado que permita la traslación de los esfuerzos investigadores a la empresa.

Además hay buena conciencia social sobre la importancia de la investigación para mejorar la vida de los pacientes, como demuestra el incremento en la financiación por sociedades de pacientes como la AECC. Esta sociedad dedica hoy más dinero a investigación del cáncer que el Programa Nacional del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Pese a ello, el sistema dista de ser óptimo debido al estancamiento de los fondos gubernamentales, el caos en las convocatorias de proyectos y a medidas administrativas que han aumentado la burocracia asociada a la gestión de proyectos. Esta situación denunciada insistentemente por ASEICA hace que la investigación y la innovación viaje con ruedas de piedra.

Producción de patentes

España produce en el área de cáncer tres veces menos patentes que Francia, cinco veces menos patentes que Alemania, Reino Unido o los Países Bajos y siete veces menos patentes que los EE.UU.

Pese a su amplio desarrollo a lo largo de estos años, las oficinas de transferencia siguen sin ejercer una función proactiva en la detección de conocimiento a proteger, la gestión y petición de patentes y en la “venta” posterior del producto al sector industrial.

Emprendimiento empresarial

La generación de start-ups en el ámbito biomédico está por debajo de la media europea. En Europa se han creado aproximadamente 400 start-ups relacionadas con biomedicina distribuidas en 16 países durante el periodo 2013-2017. Los países punteros en este ámbito son Suiza, Dinamarca, Irlanda, Reino Unido y Suecia. Por el contrario, España se sitúa en las últimas posiciones solo por delante de Noruega, Italia y Polonia.

Este problema tiene un común denominador: la falta de buena financiación en I+D+i. Esta lista incluye países que dedican al I+D+i cercanas o superiores al 3% de su PIB (España dedica un 1.2%).

Ensayos clínicos

Por un lado, se detecta una gran implicación en ensayos clínicos, bastante por encima de la media europea. Sin embargo, hay poco liderazgo en los mismos, puesto que la coordinación por grupos españoles solo se produce en menos del 20% de los casos. También llama la atención que el 80% de ensayos corresponden a fármacos desarrollados por la industria biofarmacéutica.

En cambio, los ensayos clínicos liderados e iniciados por investigadores españoles (20%) son bajos en relación con otros países como, por ejemplo, Francia (51%), Países Bajos (44%) o el Reino Unido (35%).

Esta situación se asocia con la falta de financiación pública del sistema de ciencia español en oncología. Por ejemplo, mientras que Francia ha dedicado 120 millones de euros durante el periodo 2012-2017 a la promoción de ensayos clínicos independientes, sustentados con programas de obtención de financiación pública de concurrencia competitiva, España ha invertido durante el mismo periodo sólo 300.000 euros, 40 veces menos.